Cosmogonia de ARTABO
LA SERPANTERRE
y
El Nacimiento
de
Agua

Al principio era el PUNTO. Después apareció el Divino Cielo.
El Divino Cielo es el poder, el poder que rompe el equilibrio.
De un lugar a otro, de parte a parte, unas ondas se propagaron.
Y dibujaron el envoltorio de la Serpanterre.
- Me aburro, dijo la Serpanterre, aquí sólo estamos tú y yo, nada más alrededor de nosotros.
¿Qué hacer en este mundo desnudo? ¿No tienes una idea, tú que eres el Poder?
Fue así como el Divino Cielo inventó la primera lluvia del mundo.
Y todo se puso a germinar, a tomar color y vida.
Así se llenó el cuerpo de la Serpanterre, que dejó de ser un envoltorio vacío.
Y el Divino Cielo envió la segunda lluvia. Así nació el Maestro-Pájaro.
- Tú, yo y el pájaro, ¡esto está ya mejor! Cuando miro alrededor de mí, veo aún
todo este vacío...
¡Te lo ruego, Divino Cielo, sorpréndeme, recomienza, recomienza una vez más!
De la tercera lluvia nacieron los Hombres-Pájaros y las Mujeres-Pájaras.
Que imprimieron, tribu tras tribu, la marca de sus diferencias.
- Continúa, Divino Cielo, haz aparecer todos tus prodigios.
Y las lluvias se sucedieron, haciendo nacer por turnos al Cocodrilo y a la Flecha que orienta el tiempo.